La comunicación es algo que caracteriza al hombre y que lo diferencia de los animales, al igual que la capacidad de razonar. Dios nos creó con un propósito definido al darnos la posibilidad de comunicarnos, pues tenemos voz y libre decisión para seguirle o no.
Tenemos libertad de pensamiento y podemos decidir qué hacer con nuestras vidas. Pero Él nos aconseja a través de su Palabra, la forma adecuada de hablar, y la sabiduría correcta que edifica el alma y la vida.